La poesía es la vertiente tan temida de la literatura. Siempre ha sido vista como algo demasiado difícil, demasiado alejado, demasiado aburrido, o demasiado querido. La poesía tiene un público de extremos. La mejor manera de que no se dé este rechazo a una labor literaria tan importante, bonita, y enriquecedora es que se conozca desde un principio. Es decir, incluirla en los hábitos de lectura desde los primeros pasos en ella.
Hacer poesía no es sencillo. Hacer poesía no son solo frases cortas, separadas por un salto de párrafo y que a veces riman. Escribir poesía requiere conocer la técnica y aplicar las normas, y sobre todo, tener claro qué se quiere decir. Por ello, vamos a explicarte aquí algunos detalles que harán que la construcción de poemas para niños y niñas sea más sencilla y por tanto, más atractivos los resultados para el público.
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El mundo de la literatura infantil y juvenil actual no está marcado por el triunfo de las obras cuyo título comienza al estilo de: ‘poemas para…’ ‘Poesía para…’ ‘Poemas infantiles’, etc. Esto se acerca más a un título de enciclopedia o al epígrafe de un libro de texto que a una lectura por gusto y diversión. Es este el punto clave: diversión.
El público infantil busca, ante todo, diversión, y tiene que encontrare esto desde el título. La poesía puede ser, y es, divertida. Y esto deben verlo los más pequeños. Darles una literatura de título aburrido es darles una invitación a que abandonen la lectura.
Recuerda para quién estas escribiendo: niños y niñas. Si les das textos muy largos, se cansarán antes de terminarlos, y no pasarán al siguiente. Además, en poesía, los textos muy largos hacen que los niños pierdan el hilo y se olviden de qué hablaba el poema.
Por ello, lo mejor son versos cortos, y fáciles de recordar, para ello, deberás cuidar el ritmo, las rimas, etc. Pero estos detalles te los contaremos en próximas entregas, ahora nos vamos a centrar en los elementos generales de la poesía para niños.
Esto es un detalle primordial: ilustrar tus poemas. Como ya hemos comentado, la poesía no es género sencillo, ni a la hora de hacer ni a la hora de leer. Por ello, las ilustraciones ayudarán a los pequeños lectores a entender mejor los textos y por tanto, a interesarse por ellos. Es muy complicado que, niños y adultos, se interesen por algo que no entienden. En estos casos es fácil que decaiga el interés y la motivación y se abandone la tarea. Por ello, añadir colores, formas, rostros, etc. a los versos, hará de ellos algo tangible, palpable y entendible, lo que llevará a querer saber más sobre los mismos.
Si tu fuerte no es el arte, no te preocupes, existen muchas maneras de encontrar el modo de ilustrar tu obra. Nosotros mismos, en Editorial Intantil Gunis, contamos con una cartera de ilustradores que están a tu plena disposición. Tan solo deberás encontrar al artista que mejor se adapte a tu estilo y mensaje.
Hablar de amores fallidos, de viajes no resueltos, de heridas abiertas, de melancolía, de paisajes bohemios, etc. está bien, pero no para niños y niñas. Estos temas, duros, apreciados y ásperos, lo son en la vida adulta, porque ya se han atravesado experiencias de dicha índole. Pero los pequeños lectores a los que vas a dirigir ahora tus rimas no conocen nada de esto. Y por tanto, no les interesarán versos que hablen de ello.
A los más pequeños de la biblioteca les interesan temas cargados de fantasía, de sueños por cumplir, de heroínas, de castillos, de cosas de a pie, de amistades, de colores, y bailes. Elementos vivos, elementos con los que su imaginación pueda jugar.
Ahora sí, ahora estás un poco más cerca de crear un gran poemario para pequeños grandes lectores. ¿Te atreves?
¡Mucha suerte poeta!